viernes, 12 de enero de 2007

FUEGO

Qué bien arden los monigotes valencianos...

1 comentario:

Sapato dijo...

Quemar no es un acto destructivo a pesar de lo que pueda parecer.
Si quemas un árbol, sus cenizas servirán de abono a la tierra, que se volverá fértil para albergar a nuevas generaciones.
Desde un punto de vista existencialista, quizá nosotros, ahora, no seamos más que el futuro abono de las próximas generaciones. La verdad que algunos más que abono en forma de ceniza podrían ser calificados de Guano directamente.
Desde pequeñito fui consciente de este ciclo interminable de destruir y reconventir, es por ello que le quemé el coche al vecino. Confirmando la hipótesis anterior, a los pocos días, por generación espontánea, apareció uno nuevo en lugar del quemado.